¿Te ha pasado alguna vez que una foto técnicamente correcta se ve apagada, sin vida o con colores raros… y no sabes por qué?
No es tu cámara.
No es tu objetivo.
Y casi seguro no es tu talento.
Es un ajuste invisible que la mayoría deja en automático y que puede arruinar incluso la mejor escena.
El culpable: el balance de blancos automático
El balance de blancos (WB) decide cómo interpreta tu cámara los colores según la luz.
El problema es que en automático la cámara adivina… y muchas veces falla.
Resultado:
- Pieles anaranjadas o verdosas
- Fotos frías sin intención
- Series de imágenes con colores inconsistentes
- Ediciones más difíciles y artificiales
Y lo peor: no te das cuenta hasta que ya es tarde.
Por qué el 80% de la gente lo hace mal
Porque confiamos en el “AUTO”.
El balance automático funciona aceptablemente con luz neutra, pero falla en:
- Interiores con luz artificial
- Atardeceres
- Fotografía nocturna
- Escenas mixtas (ventana + bombilla)
- Retratos
Tu cámara no sabe qué luz es “correcta”. Tú sí.
La solución en 30 segundos (literal)
Haz esto antes de disparar:
Opción 1: Usa presets de balance de blancos
Cambia de AUTO a:
- Luz día (exteriores)
- Nublado (retratos suaves)
- Tungsteno (interiores cálidos)
- Fluorescente (oficinas)
Solo con esto tus fotos mejoran de inmediato.
Opción 2: Ajuste manual (nivel pro)
Si tu cámara lo permite:
- Ajusta los Kelvin
- Empieza por:
- 5200K (exterior)
- 6000–6500K (piel bonita)
- 3200–4000K (interior cálido)
Tardarás 10 segundos. Ganarás años de calidad.
Tip viral extra: coherencia = fotos “pro”
Las fotos que parecen profesionales no siempre son más nítidas.
Son coherentes en color.
Un solo ajuste bien hecho:
- Mejora TODA la sesión
- Reduce edición
- Da estilo propio
Por eso muchos fotógrafos nunca disparan en WB automático.
Cuándo sí puedes usar AUTO (y cuándo no)
✅ Fotografía casual
✅ Eventos rápidos sin control
❌ Retratos
❌ Contenido para redes
❌ Trabajo serio
Si quieres fotos que destaquen, toma el control del color.
En resumen
No necesitas una cámara nueva.
Necesitas desactivar un ajuste que trabaja en tu contra.
La próxima vez que una foto no te convenza…
mira el balance de blancos antes de culparte.